INTRODUCCION
Desde
su surgimiento, la especie humana ha transformado el medio ambiente para lograr
satisfacer sus necesidades. Aunque los
primeros habitantes de la tierra vivieron en relativa armonía con el entorno,
debido al paulatino desarrollo socio económico de la civilizaciones humanas, a
la actividad agrícola, ganadera, al control y uso del fuego en un inicio; a la
Revolución Industrial, al descubrimiento, uso y explotación de los combustibles
fósiles y la explotación intensiva de los recursos minerales de la Tierra, así
como a la revolución de los metodos científicos y los grandes avances tecnológicos
posteriormente; se ha incrementado considerablemente la capacidad de impacto de
los seres humanos sobre el medio ambiente, disminuyendo ostensiblemente y de
manera acelerada la calidad de éste, y su capacidad para sustentar la vida, lo
cual ha provocado la actual crisis ambiental.
Por
todos estos argumentos, es evidente que la sociedad actual demanda que las
organizaciones y compañías, reconozcan su capacidad de ocasionar serios
impactos negativos sobre el medio, en sus dimensiones social, natural y
económica; por lo cual deben ser totalmente responsables en la gestión de la
actividad empresarial. “Los entornos naturales sanos que tienen capacidad de
renovarse, y los recursos humanos mejor educados, sanos, y motivados, son la
base que asegura la continuidad de la producción y el éxito de la empresa
moderna”. (Correa, 2004). La responsabilidad en este sentido, no reclama sólo
la ética individual de las personas que componen las empresas, sino que ven en
la organización en sí misma un ente con responsabilidad propia económica,
social y medioambiental a la que debe exigírsele comportamientos acordes con
dicha responsabilidad. “Desde una perspectiva puramente macroeconómica, la
gestión con criterios de responsabilidad social empresarial contribuye sin duda
al desarrollo sostenible y equilibrado del planeta. Si lo que perseguimos es
generar riqueza de forma sostenible sin agotar los recursos naturales y
minimizando la huella medioambiental de nuestra generación, pensando en las
generaciones venideras, está claro que todos tenemos que mejorar los procesos
para que así sea”. (González, 2004).
Lcdo. Rafael Rodriguez
Lcdo. Rafael Rodriguez
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